Hace algunos meses me di a la tarea de vivir más sosteniblemente. Les voy a ser sincera yo NO soy la típica mujer eco consciente que cocina todo con productos orgánicos, hace pan de masa madre (confieso que admiro mucho a quienes lo hacen porque yo cocino apenas para salir del paso), cultiva un jardín comestible (esto debo reconocer que lo quiero, pero mis dos perritas hasta ahora se han comido todo lo que siembro), no hago mi propio desodorante natural y aunque me encanta la naturaleza, vivo inmersa en la urbe, soy una ciudadana promedio del mundo, casada con una hija hermosa. Trabajo tiempo completo y un poco más, no tengo tiempo para casi nada, pero un día me hice la siguiente pregunta: ¿cuántas caritas tristes voy a poner en los posteos de noticias sobre el medio ambiente antes de tomar yo misma acción directa y hacer los cambios? Y no me mal entiendan: yo sí llevaba mis bolsas de tela al supermercado y reciclaba la basura, pero no creo que sea suficiente y la excusa de siempre era: ¡estoy muy ocupada!, por eso continuaba comprando lo que ya conocía en los lugares habituales, pero cada día que pasaba me hacía más consciente de las implicaciones de este estilo de vida, no solo para mi, sino también para el planeta que le heredaré a mi hija.  Al principio tendía a pensar que una golondrina no hace verano.  Hoy estoy convencida de que como consumidores tenemos el deber y el poder de cambiar el mundo, una escogencia a la vez.

Me gradué en administración de negocios con énfasis en mercadeo y también he estudiado diseño de modas. Recientemente estoy terminando el bachillerato en psicología. Me encanta leer, el cine, bailar y acostarme en el zacate a ver nubes. Soy una maximalista en rehabilitación y estoy casada con un psicólogo y ser humano fantástico,  Allan Fernández, puede que lo conozcan por sus blogs: No Soy Motivador y Enredos Amorosos. Tenemos una pequeña de 9 años que me enseña e inspira todos los días a mejorar. Trabajo entre gente apasionada por el diseño en la Universidad Creativa.

Como les dije, esta aventura recién comienza y los quiero invitar a dar los primeros pasos conmigo, yo sé que buscar las mejores opciones para comprar de una forma más ética puede ser frustrante desde muchos ángulos, sobre todo si se tiene como yo un horario apretado. Mi propuesta es práctica y libre de culpa, todos tenemos que empezar en alguna parte y mi ofrecimiento es este: voy a probar una gran cantidad de productos con la idea que usted no lo tenga que hacer y pueda aprovechar los mejor calificados de la lista.

Como bien lo dice Galeano “Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos “, ¡yo quiero mejorar! ¿lo hacemos juntos?.

Giselle Meléndez M.

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